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Partiendo de un homenaje al "Che", empecé
a realizar
esta obra jugando con el tema de la estrella que tenía en su
boina y que nos gustaba imitar a muchos jóvenes en 1968, cuando
ser revolucionario era una actitud vital llena de inocencia.
Paralelamente a ello, en mi búsqueda de realizar unos mandos que
tuvieran nada o poco que ver con los de los navegadores de VRML
tradicionales, veía como las estrella evolucionaban entre unos
pequeños cuadrados de diversos colores. Las estrellas se
convirtieron en elementos principales pero con forma de cuadrados. Pronto las
converti en los propios mandos en un juego de enlaces
iterativos.
Era la noche del comandante "Che" en la selva boliviana,
selva que no conozco. El veía evolucionar las estrellas. Esas
estrellas marcaban su destino y nuestro destino. La
elección de la estrella adecuada era crucial para la
sobrevivencia. Pero igualmente sobrevivir carecía de sentido si
no era para vivir la propia vida. El tiempo forma parte del
juego. Aunque prefiramos la velocidad en este caso no la
encontraremos. Puede ocurrir que como
consecuencia de ello nada funcione. Es el riesgo que debe correr
todo comandante limite.
Yo os invito a visitarla y con suma paciencia jugar con ella, todavía a mi me
sorprende con sus infinitas posibilidades. Comandante Límite es una obra
recursiva y por tanto incursiva e infinita. Disfrutarla. Aunque corráis el
riesgo de dejar colgado vuestro ordenador.
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