Ternuras es una exposición individual que realicé en CRUCE
coordinada por Salomé Ramírez.
Presenté una sola obra Ternuras de guerra. Al término de la
exposición se realizó una "charla a pie de obra", moderada
por Salomé Ramírez.
CRUCE, arte y pensamiento contemporáneos 22 de
septiembre a 20 de octubre de 2011 Madrid, España
Ternuras de guerrae
El objetivo de una batalla es aniquilar al enemigo. Aniquilar no significa
destruir físicamente pero si dejarle inutilizado para la batalla.
Hay tácticas que recuerdan la práctica amorosa; encierran un alto grado de
ternura, una ternura envolvente que va cerrando caminos, que destruye, mas que
por las armas por el espíritu. Este tipo de guerra, la mas aniquilante, es la
que muestro en esta obra.
Ternuras de guerra, igual que un regimiento, está formada por elementos
independientes, que pueden morir independientemente, fallar y ser sustituidos
independientemente pero que actúan en grupo. Si uno de los elementos se
estropea o no funciona, el resto sigue cumpliendo su misión de acoso moral.
Ternuras de guerra es una obra interactiva que se vale de sensores de movilidad,
de placas electrónicas, de altavoces y otros elementos auxiliares.
Cada placa
es un dispositivo programable conectado a un sensor de movilidad PIR y un
altavoz. El programa evalúa los datos que obtiene el sensor para producir
sonido por el altavoz. El dispositivo es capaz de captar la presencia de objetos
en movimiento en zonas concretas.
Es un diseño hecho a medida, pero compatible
con la plataforma Arduino, permitiendo de este modo que el software pueda ser
reescrito con facilidad por una amplia comunidad de programadores, dando
versatilidad y duración a la obra, ya que permite reconstruir parte o su
totalidad en caso de pérdida aún después de la desaparición del autor o de
sus colaboradores.
Esta obra se presentó por primera vez en Cruce, arte y pensamiento contemporáneo, Madrid, España, durante la exposición Ternuras
del 22 de septiembre al 20 de octubre de 2010.
LA DISPOSICIÓN EN CUADRÍCULA. Ponencia que dio Salomé Ramírezdurante la "charla
a pié de obra" en Cruce el 19 de octubre de 2011.
“Ternuras de guerra, igual que un regimiento, está formada por elementos
independientes, que pueden morir independientemente, fallar y ser sustituidos
independientemente pero que actúan en grupo. Si uno de los elementos se
estropea o no funciona, el resto sigue cumpliendo su misión de acoso moral.”
En una conversación privada con Antonio comentaba que aunque los soldados
estaban en formación algunos terminaban por actuar libremente o incluso se
desactivaban por completo. De esta forma en el orden dispuesto reinaba la
posibilidad del caos.
Y ciertamente hay una tensión que establece el sistema de
encendido de los soldados que, buscando un efecto coherente o regido o regido
por una regla al final operan, de un modo inexcusable, de manera aleatoria. El
orden previsto y determinado por la cuadrícula queda descentrado, precisamente
por la falta de “orden”, valga la redundancia, de los propios elementos.
En su soledad, el observador de la obra intenta hallar una coherencia en la
actuación de los soldados y en su fracaso se encuentra con continuo es
descentramientos del orden de la propia. La alteridad del comportamiento del
soldado trabaja de un modo más efectivo gracias a la cuadrícula en la que se
ve sometido. Visibiliza esa incapacidad de actuar en bloque bajo la disciplina
que le somete el orden de la cuadrícula.
Así pues esta retícula trabaja aquí
en diferentes niveles:
- La anulación de lo particular. Cada soldado es
único. Unos están pintados otros no. Pero en la disposición en la que se ven
sometidos termina desvaneciéndose esa esencia de lo particular. No quiero decir
con eso que lo particular es lo que necesitamos reivindicar. Todo muy distinto,
que veremos más adelante.
- La repetición, enfatizando la mecanización del
soldado.
El soldado finalmente ha quedado absorbido por la disciplina de la
retícula, maquinizado, imposibilitado en sus movimientos. Pero, nos
preguntamos, ¿ciertamente puede el soldado después de este sometimiento lograr
operar de modo distinto al marcado?
Efectivamente, el miembro del regimiento
puede ser sustituido independientemente del resto de la población castrense,
puede fallar, no funcionar o mostrar anomalías. Pero esta anomalías son la
materialización de que el proceso completo de disciplinamiento pueda funcionar satisfactoriamente
al brazo ejecutor. Es más prueba que es imposible y
muestra, siendo esto lo mas interesante, que la esperanza de romper y salir de
nuestras cuadrículas efectivamente existen.
Así como el soldado de la obra
opera como un elemento bello y delicado pero dispuesto para la guerra, la
retícula contemporánea del sujeto está conformada pro la producción infinita
de subjetividades que nos aprisiona y, en la mayoría de los casos, nos hace
operar de una manera incorrecta.
Hay tácticas que recuerdan la práctica
amorosa, encierran un alto grado de ternura, una ternura envolvente que va
cerrando caminos y que destruye, más que por las armas, por el espíritu. Es
este tipo de guerra, la más aniquilante.
Por otro lado, la belleza maquínica
del soldado enfatizada por la disposición en cuadrícula genera una atracción
extraña en el observador de la obra. La perversión del asunto que detalla
Antonio en el título es el binomio guerra/ternura. Y en este punto se
visibiliza un campo de batalla donde la interacción con el objeto bello choca
con su rigidez, pudiendo ser metáfora de los procesos de disciplinamiento que
el propio cuerpo humano sufre en el contexto social a través de la producción
de subjetividad.
Dicho de otro modo, el entorno en el que habita nuestro cuerpo
es similar a la cuadrícula del soldado y nosotros somos estos soldados que
enamoramos y nos enamoran, entrando en la batalla de fuerzas del cuerpo.
Finalmente, aunque este cuerpo deba funcionar en la cuadrícula de un modo
lógico y ordenado termina, muchas veces, por despistarse o por “autoeliminarse”.
Folleto y cartel realizados para la exposición deCruce.
Cartel
Folleto
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de la obra de Antonio Alvarado: Contactar con el autor.